lunes, 22 de noviembre de 2010

Conciencia perdida



Por: Astrid Iturriaga

Esa ingrata! ves que hasta a tí te visita...

pero a mí, desde su ausencia ni me mira.. ni me toca.. ni aproxima.. una frígida mirada.. 

No puedo evitarlo, lo confieso.. y es que hasta a sus besos me he hecho adicta.. y esa conciencia tan invicta, se ha fugado de mi cuerpo..

La reclamo porque amo, lo que ahora extraño de ella..


esa lejana centella, que a mi deseo ha apresado...


cuando los vientos del soplado, contemplaban la
querella..

La discusión eterna,  que en toda alma hace presencia..

la disputa entre la conciencia, y el corazón agobiado.


la discordia que tornaba el galopar del frágil alma, que sin color se desarma..


Frente a tal desilusión..

sí.. ya no hay vida, no hay amor...

lo que queda, es la esperanza.

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