jueves, 16 de diciembre de 2010

Decir lo nuestro

 Por: Ricardo Iribarren


Decir lo nuestro,
lo que dejamos
colgando de la atmósfera
una tarde de enero,
en la siesta de las golondrinas,
en el silencio de los tamarindos,
en la espuma que llegaba
hasta el portal de la casa sin paredes
Decir lo nuestro,
lo que sigue pendiendo del último crepúsculo
cuando el silencio de las gaviotas
cayó como una manta
sobre las negras ovejas de la noche.
Decir lo nuestro,
lo que todos nosotros,
como enanos silentes apilamos
en la callada,
en la plegada,
en la silenciosa
en la estruendosa tarde de diciembre.

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