martes, 14 de diciembre de 2010

Mi enamorado noviembre

 Por: Nehomaris Sucre

Escribo éste poema de rodillas, en memoria de noviembre.

Noviembre murió con deseos de mirarme
y yo maté las horas que él me había entregado,
lo deje marchar con la brisa de colores
y el jardín terciopelo que nacía en su mirada.
Olvide sus palabras susurradas y su silencio adormecedor

Noviembre murió enamorado de una doncella que nunca lo tendrá
pálido y triste se abandonó en manos del tiempo asesino,
se dejo perder entre gritos y lágrimas de azufre.
Me dejó sin llanto ni corazón para extrañarlo.

Noviembre murió suspirando entre claveles y jazmines,
se hundió en las ruinas de una tarde tan sola como él
con treinta días que como puñales se clavaban en su pecho ardiente,
noviembre murió queriendo tomarme de la mano para llevarme con él.

Sucede que ahora lo hecho de menos
y sus acordes fugitivos aún se asoman a mi senil puerta,
desde el agujero de mi rutina naufrago en su recuerdo
y esparzo sus cenizas en el mar de mi más tierna amargura.
Cruel tarde en que la tumba de mis besos
y el epitafio de sus labios no pudieron abrazarse

Mi noviembre tímido y risueño
se borró del calendario
y huyó de mi agenda
ahora en medio del frío y la soledad me arropo de tristeza
y corro bajo la piel herida de la noche
llorando a mi amor.

Noviembre ha callado
ya no me habla con caricias
y hasta su sombra está ausente.
Mi noviembre enamorado
puede ser cualquier poeta
al que la muerte un golpe le aseste.


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