jueves, 30 de diciembre de 2010

Tiempo y poesía. El fin de año es indefinible.

Por: Ludovico Silva

Los astros han querido, obedeciendo a una poética infinita, que el tiempo terrestre, el tiempo humano, se divida en horas, meses, años. Los hombres han recogido ese requerimiento celeste y así le dan categoría mágica, ritual, al fin de mes, al fin de año. Aparte del interés, digámoslo así, crematístico que tienen esos rituales humanos, hay el interés no menos definido de la Fiesta, latente en todo terrícola. Dionisíacas, Fastos, Nefastos, Idus, Navidad, Año Nuevo, Carnavales, etc., son fiestas dedicadas a la exaltación del tiempo. Del Tiempo en sí mismo, como ingrediente básico de las células. En suma, todo aquello que en una parte de la historia se ha llamado religión y que quizás es preferible llamar la condición política de la materia. Pues por más apegados a la práctica que estemos, dentro de nuestra misteriosa materia hierve el afán de lo desconocido, el fortísimo deseo de crear, la condición poética que nos dispara hacia todo lo mago, ritual, fantástico y milagroso. (...) Con esto quería decir que la condición poética de la materia humana es indefinible, o mejor, su única definición son los hombres mismos, definiciones de carne y hueso, y que por tanto resulta inútil o imposible tratar de definir celebraciones como el fin de año, porque pertenecen a los movimientos poéticos-temporales de la vida humana.

martes, 28 de diciembre de 2010

Umbral

 Por: Marie-Anne Herrera


Se acaba este año con cierto sabor a despedida. Sentada en mi casa de barro, pienso en lo inútil que ha venido resultando luchar contra la entropía en esta isla. Llueve y mi casa quiere ser río. Llueve y en las paredes retoñan las semillas atrapadas, como queriendo señalar el verdadero origen de su sustrato. Llueve y nos sumergimos en el agua real y la imaginaria, esa que enlentece el tiempo y nos imprime miradas asombradas. Llueve y el sueño bonito que construimos se desgaja y volvemos al mundo mojados, desnudos y teniendo que volver a empezar pero lejos, mas lejos. No es que la casa se caiga, ella sigue aquí, bella, orgulloso castillo de barro y amor. Los desterrados somos nosotros.

La vida a veces me cansa. Supongo que es infantil mirar el futuro como si guardara algo para mí. Ya no levanto la mirada. No espero, no añoro, no me ilusiono. Solo vivo, respiro, miro la lluvia, renuncio al sueño, aborto una vida posible. El año se acaba y esto se termina. Pinto mi puerta de azul y hago conciencia de que estamos en el umbral, de salida. Lloro. 


*La imágen  que acompaña  esta publicación es una pieza de Marie-Anne Herrera

jueves, 16 de diciembre de 2010

Decir lo nuestro

 Por: Ricardo Iribarren


Decir lo nuestro,
lo que dejamos
colgando de la atmósfera
una tarde de enero,
en la siesta de las golondrinas,
en el silencio de los tamarindos,
en la espuma que llegaba
hasta el portal de la casa sin paredes
Decir lo nuestro,
lo que sigue pendiendo del último crepúsculo
cuando el silencio de las gaviotas
cayó como una manta
sobre las negras ovejas de la noche.
Decir lo nuestro,
lo que todos nosotros,
como enanos silentes apilamos
en la callada,
en la plegada,
en la silenciosa
en la estruendosa tarde de diciembre.

martes, 14 de diciembre de 2010

Historia de amor

 Por: Anne-Marie Herrera

él aceituna
ella mantequilla

ella fluida
él nervioso

él abraza
ella se refugia

él pregunta
ella sonríe

él acaricia
ella se derrite

ella lo mira
él la mira

él besa
ella se enciende

él penetra
ella envuelve

él se estremece
ella gime

ella canta
él danza

ella se conmueve
él se asombra

él promete
ella cree

ella observa
él duerme

él respira
ella suspira

ella adivina
él sueña

él duerme
ella se acurruca. 


Mi enamorado noviembre

 Por: Nehomaris Sucre

Escribo éste poema de rodillas, en memoria de noviembre.

Noviembre murió con deseos de mirarme
y yo maté las horas que él me había entregado,
lo deje marchar con la brisa de colores
y el jardín terciopelo que nacía en su mirada.
Olvide sus palabras susurradas y su silencio adormecedor

Noviembre murió enamorado de una doncella que nunca lo tendrá
pálido y triste se abandonó en manos del tiempo asesino,
se dejo perder entre gritos y lágrimas de azufre.
Me dejó sin llanto ni corazón para extrañarlo.

Noviembre murió suspirando entre claveles y jazmines,
se hundió en las ruinas de una tarde tan sola como él
con treinta días que como puñales se clavaban en su pecho ardiente,
noviembre murió queriendo tomarme de la mano para llevarme con él.

Sucede que ahora lo hecho de menos
y sus acordes fugitivos aún se asoman a mi senil puerta,
desde el agujero de mi rutina naufrago en su recuerdo
y esparzo sus cenizas en el mar de mi más tierna amargura.
Cruel tarde en que la tumba de mis besos
y el epitafio de sus labios no pudieron abrazarse

Mi noviembre tímido y risueño
se borró del calendario
y huyó de mi agenda
ahora en medio del frío y la soledad me arropo de tristeza
y corro bajo la piel herida de la noche
llorando a mi amor.

Noviembre ha callado
ya no me habla con caricias
y hasta su sombra está ausente.
Mi noviembre enamorado
puede ser cualquier poeta
al que la muerte un golpe le aseste.


lunes, 6 de diciembre de 2010

Táctica y estrategia

Por: Mario Bendetti



Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.