sábado, 27 de agosto de 2011

La capacidad estructural del poder según Manuel Castells

Por: Nehomaris Sucre


Castells (2006:239) concibe el poder como la “capacidad estructural”  de un actor social para imponer su voluntad sobre otro actor de su misma naturaleza, teniendo en cuenta que todo sistema social refleja relaciones de poder producto de un proceso histórico de dominación y de resistencia contra la dominación. 

En tal sentido, para el autor existe por un lado el poder, como superioridad orgánica o “capacidad estructural” con la que cuenta un agente a fin de lograr que otros hagan lo que él quiere que hagan y por otro lado el contra-poder, pensado como aquella capacidad que posee un actor social para hacerle frente a las relaciones de poder institucionalizadas dentro del sistema en el cual se desenvuelve. 


Asimismo para el autor, dada la complejidad de las sociedades, las relaciones de poder son conflictivas por naturaleza y por consiguiente los vínculos entre tecnología, comunicación y poder manifiestan valores e intereses contradictorios e implican  una multiplicidad de actores en conflicto. 


En esa misma línea argumentativa, Castells señala que en el presente tanto los poderes fácticos y los contenidos de los proyectos de contra-poder operan bajo un marco tecnológico, y esto tiene desenlaces o repercusiones en las formas, medios y objetivos de su práctica conflictiva.


Tomando en cuenta estas consideraciones como punto partida, podemos concluir que para Castells el poder como “capacidad estructural”, dadas las condiciones actuales implica un manejo y dominio orgánico de diversos recursos entre ellos el tecnológico--comunicacional a fin de hacer prevalecer una voluntad por encima de las otras que se le contrapongan, de modo que quien ostente el poder pueda lograr que otros hagan lo que él desee que hagan. 


En estos términos, queda dilucidado el hecho de que en el mundo contemporáneo los países y líderes políticos y económicos que más poder despliegan son también los mismo que mayor dominio tecnológico poseen dentro de la esfera en la que se desarrollan y al mismo tiempo, los movimientos de contra poder que mayor éxito tienen son los que mayor y más efectivo uso hacen de las nuevas tecnologías sobre todo de las de carácter comunicacional, puesto que esto les permite maniobrar mejor en las arenas de  la comunicación política, en las cuales se encuentran las claves del dominio y de la resistencia. 


En fin, en este mundo globalizado definitivamente las ideas pueden marcar la diferencia entre quienes dominan y quienes son dominados, pero más aún pueden definir el juego los medios por los cuales estas ideas son expandidas o repelidas. 


Ojala con el pasar del tiempo y el peso de la historia no sean pocos -como lo es ahora- quienes posean la tecnología y el control de los medios de comunicación, de manera que estos dos elementos (y muchos otros) estén al servicio de la realización plena de todos los seres humanos en el planeta y el poder como “capacidad estructural” no sea más el medio de algunos para alienar y oprimir a otros y otras, pues tengamos en cuenta que generalmente la voluntad de los poderosos ha ido en esa dirección.


Fuente:

Castells, M. (2006). Communication, Power and Counter-power in the Network Society