martes, 6 de septiembre de 2011

Inteligencia Colectiva según el MIT.

Por: Nehomaris Sucre



Siguiendo la línea argumentativa de Rey (S/F: 6) a grosso modo entendemos como Inteligencia Colectiva (IC en adelante) aquella en la que el todo es más inteligente que las partes. En esa dirección, según el autor existen dos modelos de IC:

“Modelos colectivistas o sociales”:
En este paradigma la inteligencia surge de los vínculos conscientes, del interés por compartir, dar, recibir y socializar. De este modo, el sentido de pertenencia que nos inclina a trabajar en comunidad es lo que estimula la eficacia del modelo,  ya que sirve de empuje vital para el rastreo creativo de soluciones. La “inteligencia colectiva” se mueve aquí como “inteligencia conectiva”, y el diseño de participación pone el acento en robustecer la pieza más social de los enlaces conscientes.

“Modelos de agregación individual”: 
 La inteligencia emana de enlazar y sumar las consecuencias de comportamientos individuales que en ninguna ocasión buscan de manera consciente un sentido de grupo sino que se conducen exclusivamente por ego o interés personal. De este modo, las personas “colaboran” únicamente por el resultad y no por el proceso. El diseño de participación  es, en este modelo, más tecnológico ya que solo busca hallar una forma ingeniosa de agregar las aportaciones individuales.  

Según el autor (Ídem) Tanto el paradigma de colaboración consciente como el inconsciente son validos, y se predice que coexistirán en el tiempo, puesto se prestan para objetivos distintos.

Rey (Íbidem: 4) nos narra su entrevista con Peter Gloor un experto en redes de innovación colaborativa (Collaborative Innovation Networks- COINs) quien estudia cómo promover estas redes explotando los beneficios de la colaboración creativa y las redes sociales.

Para el Sr. Gloor (citado por Rey) el cimiento de la inteligencia colectiva es relacionar personas y/o computadores a fin de posibilitar el intercambio y bajo esa orientación mejorar la “sensibilidad social” de la organización es un eslabón del proceso.  Esto nos conduce a reflexionar sobre los múltiples logros que gracias la IC podríamos como sociedad alcanzar, entre ellos se encuentra la posibilidad de hacernos más sensibles –en lo social- partiendo del mismísimo trabajo colectivo, pero por supuesto esto ameritaría que se ampliarán los programas destinados a promover y estudiar la inteligencia en colaboración y además esto tampoco nos garantiza que se dé un alcance global de los logros, ya que tal como ocurre en la actualidad es mayormente desde los países más desarrollados desde donde se llevan a cabo los proyectos de IC, pese a que muchos de estos proyectos pretenden resolver problemas globales.

No obstante, indudablemente, a la inteligencia en colaboración  le aguarda un futuro prometedor, sobre todo por su habilidad para hacer más democráticos los procesos de toma de decisiones, razón por la cual inclusive en el campo de lo político y con ayuda de la tecnología necesaria podrían crearse importantes plataformas para la búsqueda de soluciones de esa índole.

En fin, con el impulso y el buen uso que pueda dársele a la inteligencia en colaboración esta sociedad puede dar pasos importantes para su liberación, o bien para el uso correcto de este tipo de inteligencia podría ser necesaria primero la emancipación de la humanidad a fin de frenar posibles vicios en los que puedan incurrir quienes desarrollen y lideren las plataformas tecnológica para la IC. Ambos escenarios son factibles.


Fuente:

3 comentarios:

Deysi Zaldumbide dijo...

Muy bueno el articulo, me gusto mucho!

Nehomaris Sucre dijo...

Gracias Deysi. Me alegra que te haya gustado.

Abrazos.

Utopías Negativas dijo...

muy buen post