sábado, 3 de septiembre de 2011

Venezuela 2.0

Por: Nehomaris Sucre


La Venezuela del 2011 se caracteriza –entre otras cosas- por la presencia constante e innecesaria de políticos que van de un lado a otro, transitando por lo general en un círculo al que bien se le podría atribuir la propiedad de vicioso y desde el cual pretenden  la conquista o el mantenimiento del poder partiendo de la agitación o el apaciguamiento de las apetencias de la ciudadanía que al parecer en la mayoría de las ocasiones –dada la dinámica política que se ha vivido a lo largo de todo el proceso histórico de nuestra República- añoran la figura de un mesías que les resuelva todos sus problemas, más allá de una persona que aprovechando el clima democrático que se vive en el país permita a todos formar parte de la solución para las miles de problemáticas que nos aquejan.

Dicho de otro modo, escasean ciudadanos con deseo de ser participes en la construcción de un mejor país, así como también se carece de  políticos que quieran abrirle tal oportunidad a los ciudadanos y esto en principio se debe a que ningún gobernante o aspirante a tal ofrece lo que la gente no quiere –en teoría-.

Sin embargo, desde la aparición y el auge que están teniendo las nuevas tecnologías en estas latitudes se abre la posibilidad de serios cambios a futuro en lo que respecta a la participación política de los ciudadanos y ciudadanas, eso debido a que con el advenimiento de las redes sociales y los blogs se le da apertura a un escenario de participación de todos y todas –inclusive de quienes por ser menores edad aún no han adquirido sus plenos derechos de ciudadanía- esto permite configurar proyectos políticos desde las bases, es decir, posibilita que quienes tengan acceso a estos medios puedan dar su aporte a partir de opiniones, comentarios, sugerencias y reclamos, así como también  sentirse son oídos, atendidos y satisfechos por los gobernantes que usen con eficiencia y astucia política la oportunidad que les regala la Web 2.0. Asimismo los ciudadanos con ejercicio activista podrán incrementar –y en efecto lo han hecho- su radio de acción.

En esa dirección, a mi juicio les vendrían muy bien a los políticos venezolanos que navegan en estas novedosas aguas tecnológicas los consejos de Freire (2006)  quien su artículo Acción política. Tecnología. Web 2.0. Blogs. Nos dice que una aplicación inteligente podría:

1)           Darle al  político o al partido un beneficio competitivo que haga posible perfeccionar su influencia a lo interno y externo de su organización, y

2)           a la par suscitar un cambio de mentalidad y de patrón de vinculo con la sociedad, así como también hacer factibles proyectos mucho más interesantes para los ciudadanos.

Este segundo punto para el autor (Ídem) es la clave para quienes no se dedican a la política, pero están en el deber de interesarse por la rentabilidad en términos de influencia y poder  a fin de que la aplicación del paradigma política 2.0 pueda ser un éxito. No obstante el mismo Freire (Ídem) sostiene  que tal cambio requiere que se acepte la transición del político tradicional (1.0)
“hipercontrolador”  tanto en las entrañas como a lo externo de su organización, al político 2.0 que es un nodo cardinal en una red social soberanamente diversificada y muy compleja. El político 2.0 pierde control pero en su lugar obtiene preeminencia; siendo el catalizador  de proyectos que ya no dependen tanto de su persona. 

Fuente:

Freire, J. (2006). Acción política. Tecnología. Web 2.0. Blogs.