miércoles, 12 de septiembre de 2012

Democracia 2.0, ciudadanía universal y otros asuntos.



Por: Nehomaris Sucre 


Vivimos en un mundo cada vez más  complejo, dotado de suburbios y ciudades  virtuales y donde además se nos ofrece la posibilidad de viajar a universos paralelos mediante el click de un ratón. Con esto, al parecer, nada a futuro debería sernos ajeno, al menos así lo promete ésta era digital.

Según Alastruey  (2010: 31), en este vasto territorio planetario  basta un puente máximo de seis individuos (intermediarios) para que una persona se comunique con otra a pesar de no tener ningún trato directo con la misma, inclusive sin importar en qué punto geográfico se encuentre cada una.  De esta manera cualquiera de nosotros, si así lo quisiera, podría establecer contacto con Fidel Castro o George Bush. Esto es lo que se conoce como la teoría de “Los  seis grados de separación”. También se dice que  los seres humanos en sus dinámicas sociales suelen influir al menos en tres personas de su entorno, sean conocidos o no, de modo que vicios, hábitos y hobbies (entre otros) pueden “contagiarse”.  Esta teoría fue bautizada por sus padres Christakis y Fowler (2010) como “Los tres grados de influencia”. De esta forma, al parecer, todos y todas nos conectamos aún sin quererlo y aparentemente no podemos escapar de la “mano invisible” que con nosotros teje una enorme red humanoide.

Por otra parte, el auge de las redes sociales y el incremento de usuarios que se unen a la ola de las nuevas Tecnologías de la comunicación han generado la aparición de inéditas y crecientes oportunidades para que los ciudadanos y ciudadanas manifiesten su libertad de pensamiento y expresión. Todo esto nos conduce a pensar y repensar en un sinfín de probables horizontes para la humanidad, como la posibilidad de que a futuro nos configuremos como ciudadanos universales con capacidad de decidir en asuntos mundiales a través del voto electrónico. Quizá podamos inclusive resolver los viejos  conflictos del Medio Oriente a través de deliberaciones “on-line” o se nos conceda a la mujer y al hombre “de a píe” la ocasión de ser elegidos –también mediante el voto electrónico-  para ocupar escaños en una suerte de Parlamento Mundial en línea, donde se pueda deliberar en condiciones de igualdad. No obstante, para que esto sea posible y las circunstancias sean justas, es menester superar las brechas digitales, respecto a lo cual quisiera ser optimista, pero la realidad dominada por el mercado y los grupos de poder me impide serlo.

De acuerdo a la línea argumentativa de la UNESCO-Universidad del Externado (2005) el nivel local de gobierno es el idóneo para el desarrollo de la tele-democracia, considerando que este se distribuye en espacios territoriales de menor tamaño en comparación al nivel nacional e internacional, por otra parte los problemas e intereses de la población local son más homogéneos a diferencia de los otros niveles. Además los ciudadanos y ciudadanas muestran mayor apego respecto a las temáticas tocantes a sus localidades y también generalmente son mayores los trámites burocráticos que ejecutan en este nivel. 

No obstante, considerando que vivimos en un mundo globalizado, debemos detenernos en el punto en el que no todo gira en torno a una calle ahuecada o un terraplén de basura frente a la casa de un vecino, es necesario echar una ojeada a los conflictos internacionales, las guerras y las movidas económicas mundiales que condicionan nuestra estabilidad nacional. De este modo todo apunta a que en el futuro el ciudadano universal será no sólo más consciente gracias a la mayor disponibilidad de información que encuentra a través de la red, sino también será un ciudadano más activo dadas las vastas oportunidades de participación que tendrá.

A los incrédulos, sólo resta decirles que consideren que ahora “el mundo es un pañuelo”, todo está tejido, conectado y amalgamado, entonces ¿Por qué complicarse?, la historia de la humanidad, cargada de evolución biológica, social, cultural, política y tecnológica ha de conducirnos hacia condiciones de progreso inimaginables, por lo cual, hablar de ciudadanía universal, democracia electrónica, polis virtual, ágora digital y la solución de nuestros problemas a un click de distancia no es locura, ni debe serlo jamás para los “monos desnudos” que constituimos la raza humana. 

Fuentes:

Alastruey, R. (2010). El Networking. Barcelona, España: Editorial UOC

Christakis, N y  Fowler, J. (2010). Conectados.  Madrid, España: Editorial Taurus.

UNESCO-Universidad del Externado. (2005). E-Democracia